Los ODS en nuestros sistemas de gestión

En la actualidad, resulta imprescindible aplicar la ética para ponernos de acuerdo con el "otro" sobre unos mínimos que nos ayuden a concretar en la práctica principios, valores, emociones, actitudes y procedimientos de diálogo, para compartir espacios comunes y construir sociedades en las que poder vivir y convivir.

Y en el ámbito de las empresas y organizaciones, estos mínimos hoy en día deben alinearse con la Agenda 2030, los 17 ODS sobre los que se ha establecido un consenso a nivel internacional que apunta hacia la construcción de una sociedad mejor, por medio de su integración en la gestión de las organizaciones.


Efectivamente, los ODS nos ofrecen un marco ético para entender que “lo que está bien” en el mundo empresarial deberá alinearse con los grandes principios sobre los que éstos se sustentan. Pero si bajamos al nivel de la integración de estos objetivos en la gestión de las organizaciones, nos encontramos con algunos desafíos a los que tendremos que dar respuesta para no correr el riesgo de que nuestra adherencia a los ODS quede en una mera declaración de principios e intenciones, sin impacto real en el día a día organizacional.


El hecho de que los ODS no interpelen de una manera clara a la vinculación con la gestión ética de las empresas, puede conllevar a que las organizaciones no entiendan que la Agenda 2030 nos pide que incorporemos sus propuestas en nuestras formas de hacer, en nuestras estrategias y acciones, dando respuesta a los retos de nuestro entorno desde nuestro comportamiento.


Los ODS reconocen el papel del sector privado como motor de la productividad, del desarrollo económico inclusivo y de la creación de empleo. Se anima a las empresas a adoptar prácticas propias que den respuesta a los retos planteados, pero no de cualquier manera: las soluciones a los problemas que proponen los ODS han de actuar sobre la raíz de los mismos, impulsando para ello el comportamiento responsable de la empresa conforme a los principios éticos que persiguen el desarrollo y bienestar humanos.

Para el ejercicio de estas responsabilidades debemos ser capaces de integrar, de verdad, desde una perspectiva práctica, los ODS en nuestros sistemas de gestión y en nuestra cultura corporativa en todas sus dimensiones. He acá algunas de ellas:


En el ámbito de las personas ¿Cómo queremos ser?

Gestionando el talento, las formas de trabajar, las necesidades, las expectativas y el compromiso del equipo humano de manera coherente con los retos que nos plantea la Agenda 2030 (dignidad de todas las personas, reducción de las desigualdades en el interior de las organizaciones, protección de los derechos humanos, igualdad de oportunidades, empoderamiento, etc). La gestión ética del talento pasa por eliminar capacidades que eran incentivadas hasta ahora en nuestras organizaciones como por ejemplo, la consecución de beneficios a corto plazo a cualquier precio, la autosuficiencia, la inteligencia racional, entre otros, y potenciar en su lugar el beneficio colectivo, las alianzas, la cooperación, la aplicación del diálogo, la transparencia o el desarrollo de la inteligencia emocional.


En el ámbito de los procesos ¿Cómo nos organizamos y gobernamos?

Definiendo políticas, sistemas, programas y procedimientos internos para asegurar un contexto que facilite la consecución del propósito de la organización de manera alineada con los ODS. Nuestra responsabilidad organizativa implica transformar los sistemas de gobernanza jerárquicos, cerrados y poco flexibles para dar paso a otros basados en la transversalidad, en la visión global, en los espacios abiertos, en el concepto de red, en un estilo de liderazgo facilitador y transformador que potencien el reconocimiento, la participación, la deliberación y el empoderamiento.


En las relaciones con el entorno ¿Con quién nos relacionamos y cómo?

Dando respuesta a las necesidades y expectativas de los grupos de interés y de la sociedad, innovando y gestionando los procesos de adaptación a los cambios necesarios para dar respuesta a los retos de la Agenda2030 (construcción de la paz y sociedades justas, protección del planeta y generación de prosperidad). Necesitamos una profunda transformación del significado que nos damos a nosotros mismos y a “el otro” y redefinir los principios de la relación entre ambos. El cuidado del otro es una capacidad imprescindible que debemos desarrollar como personas y como organización si queremos, de verdad, contribuir de manera coherente a los objetivos de desarrollo sostenible.


En el ámbito de los resultados ¿Qué impacto generamos?

Estableciendo objetivos y sistemas, identificando indicadores financieros y no financieros para gestionar y hacer el seguimiento de nuestra contribución a los ODS. Esta es otra responsabilidad imprescindible en la que nos queda mucho camino por recorrer. Camino que podríamos decir que es doble, por un lado, desde la perspectiva técnica, desarrollando herramientas que nos ayuden a medir los cambios, el impacto que realmente estamos generando y, por otro, desde una perspectiva de confiabilidad en la comunicación, siendo claros, precisos y veraces y comunicando con transparencia tanto nuestros aciertos y logros como nuestros errores.


Necesitamos cambiar nuestra manera de tomar decisiones

En el ámbito de la toma de decisiones, integrando los ODS en los procesos de deliberación, desde una perspectiva ética, para garantizar que las decisiones que tomamos refuerzan nuestro compromiso con el desarrollo sostenible y tienen en cuenta las consecuencias para las generaciones actuales y futuras. Debemos avanzar hacia sistemas de toma de decisiones valientes, que incorporen la mirada ética, la participación de todos los grupos de interés implicados y que nos aseguren la trazabilidad de cómo hemos llegado a esas decisiones.


Las organizaciones responsables contemplan todas sus acciones u omisiones y "responden" ante todas estas cuestiones. Y no lo hacen de cualquier manera, sino que lo hacen desde la integración de la ética en el ejercicio de dichas responsabilidades. No en vano, la ética es el ejercicio consciente de todas nuestras responsabilidades. Y nuestras responsabilidades, hoy, no pueden quedar al margen de la Agenda2030 si queremos avanzar hacia una sociedad más auténtica, humana y sostenible.


Nekane Navarro linkedin

José Antonio Lavado linkedin

Albert Huerta linkedin

Beethik

Entradas destacadas
Entradas recientes
Buscar por tags

© 2020 Mi Empresa Verde. Todos los derechos reservados. Aviso Legal. Página desarrollada por Empréndelo.

  • facebook
  • twitter
  • linkedin